Finanzas Lección 003

Cómo salir de la deuda de consumo - por qué el orden en que pagas varias deudas cambia cuánto acabas pagando

Si tienes varias deudas a la vez (tarjetas de crédito, préstamos rápidos, líneas de crédito), el orden en que las pagas no es un detalle menor: cambia tanto lo que acabas pagando en intereses como la probabilidad de que…

Qué vas a aprender hoy

Si tienes varias deudas a la vez (tarjetas de crédito, préstamos rápidos, líneas de crédito), el orden en que las pagas no es un detalle menor: cambia tanto lo que acabas pagando en intereses como la probabilidad de que realmente termines de pagarlas todas. Hoy vas a ver los dos métodos más estudiados para decidir ese orden, por qué no coinciden, y por qué esa discrepancia es un dato real, no un empate técnico.

Conceptos base

Deuda de consumo: dinero que debes por compras o gastos corrientes, normalmente con tipos de interés altos: tarjetas de crédito, préstamos rápidos, líneas de crédito personal. Se distingue de una hipoteca o un préstamo de estudios, que suelen tener tipos más bajos y plazos más largos.

Tipo de interés (o tipo de interés anual): el porcentaje que se añade a lo que debes, cada año, mientras no lo pagues. Cuanto más alto, más rápido crece la deuda si solo pagas el mínimo.

Método avalancha: ordenar tus deudas de mayor a menor tipo de interés y destinar cualquier dinero extra a pagar primero la que tiene el interés más alto, manteniendo el pago mínimo en las demás.

Método bola de nieve (snowball): ordenar tus deudas de menor a mayor saldo pendiente (no por tipo de interés) y destinar el dinero extra a liquidar primero la deuda más pequeña, manteniendo el pago mínimo en las demás.

Desarrollo

El método matemáticamente óptimo: la avalancha

Si el único objetivo es pagar la menor cantidad total de intereses posible, la respuesta matemática es sencilla: paga primero la deuda con el tipo de interés más alto. Cada mes que una deuda cara sigue abierta, genera más interés que una deuda barata con el mismo saldo, así que eliminar primero la más cara reduce más rápido el total que vas a pagar de más. Esto no depende de ninguna investigación: es aritmética directa sobre cómo se acumula el interés compuesto en una deuda no pagada.

El hallazgo que complica esa recomendación

Un estudio publicado en 2012 en la revista académica revisada por pares Journal of Marketing Research, realizado por David Gal (Universidad de Illinois en Chicago) y Blakeley McShane (Kellogg School of Management, Northwestern University), analizó los datos reales de 6.000 personas inscritas en un programa de gestión de deudas a través de una empresa de liquidación de deudas, examinando en detalle los datos de 4.169 clientes que llegaron a liquidar al menos una cuenta. (Gal, D. y McShane, B. B. (2012), “Can Small Victories Help Win the War? Evidence from Consumer Debt Management”, Journal of Marketing Research; Kellogg School of Management — resumen del estudio)

El hallazgo central: lo que mejor predecía si alguien terminaba eliminando toda su deuda no era cuánto dinero había pagado en total, sino cuántas cuentas individuales había cerrado, con independencia del saldo de cada una. En palabras de Gal: “descubrimos que cerrar cuentas de deuda —con independencia del saldo en dólares de las cuentas cerradas— predecía la eliminación exitosa de la deuda en cualquier punto del programa”. Al comparar modelos estadísticos, añadir el número de cuentas cerradas a un modelo que ya tenía en cuenta el dinero pagado mejoraba mucho la capacidad de predicción; añadir el dinero pagado a un modelo que ya tenía en cuenta el número de cuentas cerradas apenas mejoraba nada. (Gal y McShane, 2012)

Con esos datos, los investigadores simularon los dos enfoques y encontraron una diferencia concreta: al cabo de un año desde la inscripción en el programa, alguien que había pagado sistemáticamente sus saldos más pequeños primero tenía un 14% más de probabilidades de completar el programa que alguien que había pagado saldos al azar. (Gal y McShane, 2012)

Por qué esto es una tensión real, no un empate

Aquí conviene ser preciso: el método bola de nieve no es matemáticamente mejor. Pagar primero la deuda más pequeña, si esa deuda no tiene el interés más alto, significa pagar más intereses en total que con el método avalancha. Eso no está en discusión. Lo que muestra el estudio de Gal y McShane es otra cosa: que en la práctica, mucha más gente termina de pagar toda su deuda siguiendo el método bola de nieve que siguiendo el método matemáticamente óptimo, porque cerrar cuentas por completo genera una sensación de progreso y de “victoria pequeña” que sostiene la motivación a lo largo de un proceso que puede durar meses o años. El propio McShane resume la tensión sin elegir bando: “quizá se debería informar a los consumidores tanto del enfoque racionalmente óptimo para eliminar la deuda —es decir, pagar primero los saldos con mayor interés— como de los posibles beneficios psicológicos de ir cerrando cuentas”. (Kellogg School of Management, 2012)

Dicho de otra forma: la pregunta “¿qué método es mejor?” tiene dos respuestas distintas según qué estés midiendo. Si mides coste total en intereses con un plan que sabes que vas a cumplir hasta el final, la avalancha gana siempre. Si mides la probabilidad real de que termines de pagar toda la deuda, considerando que mantener la motivación durante meses es en sí mismo un problema difícil, la bola de nieve tiene, según este estudio, una ventaja medible. No hay una respuesta universalmente correcta: depende de si tu punto débil es el coste o la constancia.

Esta distinción importa porque muchas guías de finanzas personales presentan uno de los dos métodos como “el correcto” sin mencionar la otra cara del argumento. La avalancha es la respuesta correcta a la pregunta “¿cómo minimizo el coste?”; la bola de nieve es la respuesta con más respaldo empírico a la pregunta distinta de “¿cómo maximizo la probabilidad de que termine el plan?”. Tratarlas como si respondieran a la misma pregunta es lo que genera la falsa sensación de que hay que elegir un bando de forma absoluta.

No es solo pagar deuda: también hace falta un colchón

Un experimento de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor de Estados Unidos (CFPB) sobre cómo la gente reparte el dinero disponible entre pagar deuda y mantener ahorros encontró que, en la práctica, casi nadie elige un extremo puro. “Más del 90%” de los participantes en cada escenario probado usó al menos parte de sus ahorros para reducir la deuda, pero “menos de la mitad” destinó el máximo posible de sus ahorros a ese fin: la mayoría reservó una parte como colchón, y solo cuando el ahorro disponible era el doble de la deuda estuvieron dispuestos a usarlo todo. (CFPB — Experiment suggests people pay down debt but keep savings cushion)

Esto conecta directamente con la lección 2 de esta pista: vaciar por completo el fondo de emergencia para acelerar el pago de deuda deja a la persona sin colchón si aparece un imprevisto justo después, lo que puede acabar generando deuda nueva para cubrir ese imprevisto. El comportamiento que documenta la CFPB —usar la mayor parte del ahorro disponible en la deuda, pero no todo— coincide, en la práctica, con lo que esta pista ya recomendó: mantener el fondo de emergencia aparte, y destinar el resto del margen disponible a la deuda.

Aplicación práctica

Con tus deudas actuales (si tienes más de una), haz este ejercicio de 15 minutos:

  1. Haz una lista con cada deuda: entidad, saldo pendiente, tipo de interés y pago mínimo mensual.
  2. Ordénala dos veces: una de mayor a menor tipo de interés (orden avalancha), y otra de menor a mayor saldo pendiente (orden bola de nieve).
  3. Calcula cuánto tardarías en liquidar la primera deuda de cada lista con el margen extra que puedas destinar a deuda cada mes, más allá de los pagos mínimos del resto.
  4. Sé honesto contigo mismo sobre qué te falla más: si el problema es que sabes que vas a mantener el plan pase lo que pase, la avalancha te va a costar menos en total. Si el problema es que has empezado planes de pago antes y los has abandonado, el efecto de “victoria pequeña” de la bola de nieve, según los datos de Gal y McShane, tiene una ventaja real medida en la probabilidad de terminar.
  5. Antes de decidir cuánto destinar a deuda cada mes, comprueba tu fondo de emergencia. Si está vacío o muy por debajo de tu objetivo de la lección 2, no destines el 100% del margen disponible a la deuda: el propio comportamiento que documenta la CFPB (usar la mayoría del ahorro disponible, pero no todo) es un punto de partida razonable.

Errores comunes

Elegir el método por moda, no por autoconocimiento. Ni la avalancha ni la bola de nieve son universalmente mejores: la elección depende de si tu riesgo principal es el coste total o el abandono del plan.

Vaciar el fondo de emergencia para acelerar el pago de deuda. Puede parecer eficiente a corto plazo, pero deja sin colchón para el siguiente imprevisto, que puede acabar generando deuda nueva.

Pagar solo el mínimo en todas las deudas a la vez, sin concentrar el esfuerzo en ninguna. Repartir el dinero extra a partes iguales entre varias deudas diluye tanto el ahorro en intereses de la avalancha como el efecto de “cerrar una cuenta” de la bola de nieve; ninguno de los dos métodos funciona si no se concentra el pago extra en una deuda cada vez.

Ignorar el tipo de interés al decidir el orden bola de nieve. Si dos deudas tienen un saldo parecido, prioriza dentro de ese empate la que tenga el interés más alto: no hace falta elegir entre los dos métodos de forma absoluta, se pueden combinar criterios cuando el saldo es similar.

Asumir que el método elegido hoy es una decisión permanente. Nada impide empezar con la bola de nieve para ganar impulso con las primeras cuentas cerradas y pasar después a la avalancha con las deudas restantes, una vez que el hábito de pago extra ya está consolidado.

Fuentes

  • Gal, David y McShane, Blakeley B. (2012), “Can Small Victories Help Win the War? Evidence from Consumer Debt Management”, Journal of Marketing Research. PDF
  • Kellogg School of Management, Northwestern University, resumen del estudio anterior. kellogg.northwestern.edu
  • Consumer Financial Protection Bureau (CFPB), “Experiment suggests people pay down debt but keep savings cushion”. consumerfinance.gov

Para la próxima lección

La próxima lección de esta pista tratará sobre el sobreendeudamiento: cómo reconocer las señales de que la deuda ha superado un umbral manejable, y qué opciones formales existen antes de que la situación se vuelva insostenible.


Este contenido es material educativo. No constituye asesoramiento financiero personalizado.

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